HE DESCUBIERTO QUE MARIANO RAJOY ES UN GENIO DE LA LITERATURA

 

He estado investigando en estos últimos días acerca de los recursos literarios, los movimientos creativos y los diferentes mecanismos que utilizan los grandes genios de la poesía y de la literatura.

 

 

 

Y he descubierto lo que todos sospechábamos desde hace muchísimo tiempo: que Mariano Rajoy es un genio del lenguaje.

 

 

 

Y que sus frases aparentemente incoherentes, sus discursos sin sentido y sus lapsus son, en realidad, figuras poéticas utilizadas en el momento justo, que ya quisieran haber podido hacer en su día Góngora, Quevedo, Borges o Cortázar.

 

 

 

¿Cuáles de estas figuras literarias son las más utilizadas por el presidente? Veámoslas.

 

 

 

- Traductio: es un recurso consistente en repetir una misma palabra con fines estéticos; se trata de un recurso ampliamente utilizado desde la Edad Media en las composiciones poéticas.

 

"Si el fecho faz gran fecho e buen fecho e bien fecho, non es gran fecho". (Don Juan Manuel, El Conde Lucanor).

 

"España es una gran nación y los españoles muy españoles y muchos españoles". (Mariano Rajoy)

 

 

 

- Metátesis: cambio de los fonemas dentro de una misma palabra.

 

"Venid a la luz de día, no me trayáis compañía. Venid a la luz del alba, non traigáis gran compañ". (Cancionero musical de Palacio).

 

"Esa es una afirmación ruiz, mezquina y miserable". Mariano Rajoy.

 

 

 

- Elipsis: Supresión de algunos elementos de la frase que se sobreentienden. "Yo llevé las flores, y ellos el incienso" (se sobreentiende el verbo llevar).

 

- Hipérbaton: Desorden de las palabras con fines estéticos. "Volverán las oscuras golondrinas / a tu balcón sus nidos a colgar". Bécquer.

 

- Epanadiplosis: Repetir una palabra al principio y al final de la frase. "Verde que te quiero verde". Lorca.

 

 

 

En este caso, Mariano Rajoy nos deslumbra con una combinación magistral de Elipsis + Hipérbaton, con medio discurso suprimido y el resto desordenado, que hace que nadie excepto él haya entendido ni por asomo lo que ha querido decir con esta profunda y enigmática frase:

 

"Es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde".

 

Incorpora, además, una Epanadiplosis con la palabra "alcalde", repetida aparentemente sin sentido, pero con una preciosa y digna finalidad estética.

 

- Isodinamia: Repetición de una idea mediante la negación de su contrario.

"Por muertas las dejaron, sabed, que no por vivas" (poema del mío Cid).

"La cerámica de Talavera no es cosa menor; dicho de otra manera, es cosa mayor". Mariano Rajoy.

 

- Epifonema: Es un breve enunciado con el que se cierra un texto, como conclusión.

"Así son las cosas, y así se las hemos contado". TVE 1.

"Fin de la cita". Mariano Rajoy.

 

Además de todas estos complejos y elaborados recursos, con los que Mariano Rajoy juega con la forma y el sonido de las palabras, el poeta a veces nos sorprende también con recursos filosóficos o de pensamiento:

 

- Tautología: Una verdad absoluta e inevitable.

"Los sueños sueños son". Calderón de la Barca.

"Un vaso es un vaso, y un plato es un plato". Mariano Rajoy.

 

Asume el desconocimiento e insignificancia humanos antes la gravedad y la solemnidad de la eternindad del mundo:

 

"Esto no es como la lluvia que cae del cielo, sin que se sepa exactamente por qué".

 

Y transforma e innova con los géneros y significados de las palabras.

 

"Va a subir el IVA de los chuches". "Una cosa es ser solidario, y otra es ser solidario a cambio de nada".

 

Con todo esto nos hace reflexionar acerca de los límites y la veracidad del lenguaje humanos, y consigue que dudemos incluso de ello.

 

Mariano Rajoy, ¿genio o despistado?

 

Juzguen ustedes mismos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UNA PEQUEÑA Y ABSURDA REFLEXIÓN CLASIFICATORIA PARA LOS AMANTES DE LA LITERATURA Y LA MÚSICA

 

Me aburro y me voy a hacer un paralelismo entre los estilos literarios y los estilos musicales. A ver qué os parece. Ahí va:

 

- Música clásica: Cervantes, Shakespeare, Tolstoi, Dickens, Dumas. Prácticamente toda la literatura anterior al siglo XX.

 

- Jazz: Joyce, Faulkner, Proust, Virginia Woolf, John Dos Passos, y otros autores experimentales de la década de los 20-30.

 

- Música mod (modern jazz): Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Borges. Los considero así al recibir influencia de los autores que más experimentaban e innovaban (como los mods recibían influencia del jazz) pero hacerlo un poco más digerible y comprensible para el público (como la música mod respecto al jazz). Derivado de esto, podemos decir que Isabel Allende, desde esta línea, se poperiza más (más fácil y comprensible), y que Cortázar se hace más jazzero (infinitamente más complejo).

 

- Blues: Bukowski, Jack Kerouac, generación Beat. A pesar de que se les asocia con el jazz, su actitud y contenido me resulta más similar al blues. Pobres y ácidos e irónicos, y expresando mucho con cuatro notas (o con cuatro palabras). A pesar de no ser de esta generación, incluiría a Hemingway por los mismos motivos.

 

- Rock: Todos aquellos influidos por la estética, las ideas y las letras a las que influye el blues, directamente hacen rock. Bob Dylan, Jim Morrison, etc.

 

- Flamenco: Machado, Lorca, Miguel Hernández, y demás poetas tradicionales españoles.

 

- Cantautores sentimentales: Neruda, Benedetti, Bécquer, etc. Los poetas poetas, poetas puros.

 

- Cantautores protesta: Los escritores que critican la sociedad son variados. Destacaría las distopías (Aldous Huxley, George Orwell), y los escritores satíricos: Jonathan Swift, Oscar Wilde o Mark Twain (aunque estos últimos más humorísticos).

 

- Rap: el rap es más poesía que música, así que forma un movimiento literario en sí mismo.

 

- Reggaetón malo: sirve sólo para masturbarse después de bailarlo, por lo tanto lo compararemos con la literatura erótica mala, que sirve sólo para masturbarse después de leerla. No diré nombres ni autores, pero podéis imaginaros...

 

- Reggaetón bueno (si es que existe): aunque sirve para lo mismo también, esconde calidad o contenido y pueden dársele otras interpretaciones. Anais Nin, Henry Miller, Marqués de Sade, etc.

 

- Gótico: Poe, Lovecraft.

 

- Pop: cualquier autor de la actualidad, incluido yo. Autor bueno, pop bueno. Autor malo, pop malo. En todo caso, fácil para el público amplio, consumible y digerible en masa (insisto, sean buenos o malos, esta es la característica de los productos del siglo XXI). Si tiene otra personalidad diferente que aportar, es pop + algo (igual que hay flamenco-pop, pop-rock, etc).

 

Y no se me ocurren más. Agradeceré cualquier aportación o sugerencia que se me haga al respecto. Me ha gustado hacer esto porque este tipo de cosas son las que escribía cuando no estaba preocupado por las ventas, el Facebook ni los seguidores. Es decir, me apetecía poner una gilipollez de este calibre, y la ponía. En ese sentido, era más feliz.


MARIO A. ELEGANCIA, MÁS ALLÁ DE UN INSTINTO LITERARIO

 

(Mi amigo el escritor, poeta y pensador David Soley ha elaborado esta crítica literaria sobre mi nueva obra, "¿Quién escribió Robin Hood?". He pensado que a lo mejor os interesaría, por lo que me he decidido a compartirla aquí. Os dejo con ella. ¡Gracias a tod@s!)

 

¿Existe una fórmula para la literatura del momento? No, claro que no. La literatura nunca ha demostrado un patrón establecido… los grandes escritores de la historia nos lo han demostrado. Para crear literatura hace falta un instinto, un matiz, un color diferenciador… algo de lo que muchos escritores actuales carecen.


Hace apenas unos días, tuve la oportunidad de conocer al autor Mario A. Elegancia y tras leer su última obra “¿Quién escribió Robin Hood?”, podría afirmar que su novela constituye un claro ejemplo del llamado “instinto experimental”. Con este término me refiero a la originalidad, a la fuerza narrativa, a la innovación chocante que está presente desde los primeros capítulos del libro.


“¿Quién escribió Robin Hood?” presenta una trama envolvente protagonizada por cuatro personajes distintos pero que tienen algo en común: son psicólogos.

De una forma totalmente magnetizante, en la novela se juega constantemente con el lector a través de la ironía, una ironía cargada de matices de reflexión sobre la condición humana.

Los personajes desnudan sus almas, mostrando en la mayor parte de las ocasiones sus pensamientos, intenciones, deseos… son personajes redondos que experimentan una clara evolución psicológica durante el transcurso de la trama.


A lo largo de la historia, se puede observar cómo estos personajes experimentan diversos estados emocionales que les llevan a tomar ciertas decisiones que cambiarán trascendentalmente sus vidas.
Asimismo, la novela “¿Quién escribió Robin Hood?” juega con el elemento de lo inesperado, sorprende en cada uno de los capítulos con giros repentinos, sucesos que el lector no podría imaginar y el misterio se revela como una de las claves fundamentales en la obra.


Muchos son los matices que hacen que una obra como “¿Quién escribió Robin Hood?” sea distinta, marcada con una fuerza irónica constante, alejada de cualquier patrón estético literario. En definitiva, una obra con voz propia, dispuesta a ser leída por aquellos que se abran a recibirla.

 

David Soley, 23 de octubre de 2016


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Una breve descripción de nuestra protagonista

 

La señorita Lydia Soto no era guapa ni era bonita, no exactamente. Porque “guapa” diríamos que es, por ejemplo, la novia de tu mejor amigo, y “bonita”, tu nueva silla de tapicería fina.

 

Lydia no era hermosa tampoco, no era hermosa como un soneto. Ni era bella como una puesta de sol. No era preciosa como lo es el final de esa película de amor que tanto te gusta.

 

No.

 

Ella te aceleraba el pulso de puro deseo desde el mismo momento en que la mirabas a esos ojos de niña de color avellana, y le intuías la piel lozana y tersa, y te sonreía con complicidad de amiga, y te reía las gracias como si llevara toda la vida conociéndote. Y así, de esta manera espontánea y fresca, ella acababa siendo la diana de todas las fantasías, era una mujer que hacía que te volvieras loco, era perturbadora, desgarradoramente sexy, capaz de hacerte sacar el peor de los vicios y mirándote con esa carita de ángel. Y verla era sentir una atracción irresistible y un anhelo agobiante de acercarte a ella, cogerla desde la nuca y atraer sus labios a los tuyos, besarle la boca, tocarle la piel, olerla, sentirla, poseerla y ser poseído por ella.

No; no era bonita como las ciudades y los vestidos de moda. La señorita Lydia Soto era algo más. Mucho más.

 

(Es un fragmento de mi nueva novela, "¿Quién escribió Robin Hood?", en la que se describe a nuestra protagonista. ¿Quieres saber más? Puedes echarle un ojo a la novela, donde encontrarás la sinopsis completa, en la sección Tienda de esta misma página. ¡Ah! Y recordad que los siguientes 65

- hasta el pedidor/a número 300 - tenéis de regalo, con mi novela, una segunda novela, en formato electrónico, que os enviaré por e-mail. Estáis a tiempo ;) http://www.marioelegancia.es/tienda/...)

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi abuelo

 

 

Mi abuelo era un hombre muy valiente que sólo le tenía miedo a los gilipollas. Un día le pregunté por qué, y me dijo…

 

 

- Porque son muchos, y están por todas partes. Uno nunca sabe de dónde le puede venir un gilipollas, pueden estar sirviéndote el café cada mañana o pueden conducir el autobús en el que vas al trabajo. Pueden incluso ser tus jefes, y son, sin duda, tus gobernantes. Y aún más los votantes de tus gobernantes. Lo controlan, pues, todo… Y se camuflan tan bien entre la gente normal que incluso ellos mismos creen que son gente normal. Y tú mismo, querido Alejandro, y yo, podemos ser gilipollas sin saberlo… Porque otra cualidad del gilipollas es que no sabe que es gilipollas. Y los de su alrededor no suelen saberlo tampoco, porque lo normal, sí, efectivamente, es que también sean gilipollas.

 

Cuídate mucho de los gilipollas, uno no puede verlos venir por más que haga. Lo único que puedes hacer, con mucho empeño y esfuerzo y con mucha constancia, es esmerarte lo máximo posible en no ser uno de ellos… Intenta eso, al menos, hijo mío, y lo tendrás todo en esta vida.

 

 

(Así comienza mi nueva novela, "¿Quién escribió Robin Hood?". A raíz de este suceso con su abuelo, Alejandro adquiere una personalidad cada vez más diferenciada en el libro, que le hace querer ser un estafador y un experto en la mentira. ¿Quieres saber más? Puedes echarle un ojo a la novela, donde encontrarás la sinopsis completa, en la sección Tienda de esta misma página. ¡Ah! Y envío todos los ejemplares dedicados...) 


Soy uno de esos culos que miras

 

 

 

Soy uno de esos culos que miras,

 

que se pasean cadenciosos por las escaleras del metro,

 

coquetos, seguros de sí mismos, tersos

 

ajenos a lo que tú pienses de ellos,

 

 divertidos, escandalosos, bellos,

 

desafiando las leyes de la gravedad,

 

soy uno de esos culos perfectos

 

y me da igual

 

lo que tú pienses, lo que tú digas, lo que tú creas,

 

si has tenido un mal día o cientos de ellos,

 

me da igual lo que opines de este trasero

 

o de unos cuantos más

 

porque soy uno de esos culos que miras

 

pero no he sido hecho para que me mires

 

ni me he vestido para que me mires

 

ni mucho menos para que me toques

 

yo soy así por mi naturaleza

 

porque soy joven y quiero pasear

 

con chulería por las calles principales

 

de la ciudad, y puedo

 

darme un garbeo y que me dé el sol si quiero

 

ir a mi aire por donde me plazca

 

darme una vueltecita como si nada

 

ver un poco de mundo por las mañanas

 

y que me dé la luna por las noches

 

y mi dueña es como yo, joven y bella,

 

y no es ninguna guarra

 

ni está aquí para provocar a nadie,

 

qué culpa tiene ella

 

de tener unas nalgas preciosas

 

y unos andares sexys

 

y unas caderas finas y modélicas,

 

qué culpa tiene ella

 

de gustarse a sí misma,

 

para una que está contenta con su cuerpo

 

y es feliz con su culo

 

déjala que haga exactamente lo que quiera

 

y date cuenta

 

de que si soy un pompis de los que ya no quedan

 

duro y redondo como un caramelo

 

y a ti te vuelvo loco de remate

 

y me miras de lejos sin poder tocarme

 

date cuenta, te digo,

 

mi pervertido amigo,

 

de que el problema lo tienes tú

 

y no yo.